domingo, 29 de septiembre de 2013

La tonta que te amó


Si, esa fui yo. 
No tengo reparos o problemas en confesarlo, es verdad.



Al principio, no me resultabas interesante y atractivo, es más, no sabía que existías hasta que me hablaste. 



Ésta es mi versión de la historia.


No, estará distorsionada por que mi mente dispersa y romántica le pondrán detalles de cuento de hadas y música de fondo, a fin de cuentas, soy la princesa caramelo. 


Objetividad, no creo, la perdí cuando voló la primera mariposa. Digamos que será una explicación -o justificación- de mi razón para enamorarme de ti. 



No me importa que eleves tu ego (más aún) y que me agregues a tu colección de mujeres. Ya sabrás porqué.



¿Qué me llamó la atención de ti? Un detalle tan pequeño y tal vez cotidano, pero de eso se hace la vida. Un momento donde te acercaste y me hablaste cerca del oído, me gustó el tono de tu voz en ese gesto. ¿Qué dijiste? Lo recuerdo perfecto, pero no te lo diré. Ya había pasado antes, pero en ese instante, te sentí. 



Tu aroma, la loción combinada contigo me resultó deliciosa. 



Tus manos, la forma en que hablan por si solas y cobran independencia para decir lo que tus palabras no dicen. 



Tu mirada, la manera en que de pronto cambió cuando me veías y mostrabas -aún lo haces- un prisma de emociones descifrables para mi. 
Tu risa, en el momento que descubrí que te la robaba, a veces sin el permiso de ti mismo, que igual que la sonrisa, de pronto, se dibujaba. 



Tu mente, con ideas muy similares a las mías y que me producían una sensación de confort, de tranquilidad, de saber que alguien más puede volar conmigo y que le parezca natural. Donde mi "rareza" se sentía en casa y pude dejarme fluir y hacer y decir cosas que generalmente, no puedo. 


Eso fue lo que me atrapó por completo. 


Más allá de un cuerpo que al mío le resulta demasiado atrayente, como si fuera un imán y provoca sensaciones que no había sentido antes con alguien más, fue el sentirme en mi espacio.


Tu coraza impenetrable -en apariencia-  tu halo de misterio, tus barreras infranqueables, lo cuadrado y necio que puedes ser, tu rigidez, tu seriedad, todo eso lo tiré a la basura cuando un comentario mío te arrancó una risa nerviosa y tus palabras siguientes demostraron que había algo más que una fachada de conquistador cotidiano.


Si, estaba estúpidamente enamorada de ti. Hubieras podido hacerme lo que quisieras y tenerme idiotizada por ti, por tiempo indefinido.
Supongo que un buen día al verme alelada decidiste que no era conveniente para tu plan de vida y mostraste tu lado oscuro. Ahí tuve que haber corrido y contra toda sensatez, me quedé.



No entendí el mensaje o no lo quise hacer. Mi mente embrutecida no carburó que no me querías contigo ni para ti.



Acepté toda clase de excusas y pretextos para no verme, las justifiqué: te justifiqué. 



Y una tarde, en dos minutos, tiraste mi enamoramiento a la basura. 



Soy quien soy, lo sabes. Me desbordo en miel y detalles y lo hice contigo. Fue inevitable. Me nacía, me vibraba. Me encantaba recibir correos tuyos con regularidad, mensajes de texto y sentir que en algún momento del día te acordabas de mi.



Tuve que haberme alejado a tiempo, cuando tus actitudes me lo gritaban, cuando no había respuestas a mis letras de ninguno de los modos posibles, pero tuve que quedarme para aprender. 



Dejé el enamoramiento para amarte. Así, tal cual, el paquete completo. 
¿Sabes? Me hubiera ido contigo al infierno si lo hubieras pedido. Pero el hubiera no existe y el haiga, tampoco.



Ahora, por fin, estoy donde quieres: fuera de tu vida. Ya lo entendí. 



Me quedé con las ganas de tantas cosas contigo. Cosas que dijiste que se escucharon tan lindas, tus "futureadas", tus comentarios hacia mi. Nunca te leí, no llegaron las letras que durante meses mencionabas.  En fin, palabras al aire que volaron cual mariposas, seguramente habrá a quien se las hagas realidad. 



Tal vez el saber esto reafirme y engrandezca tu ego, no me importa, repito, ser una más de tu colección, sé lo que valgo. Por el resultado de la mezcla tu-yo, parece como si le dijeras lo mismo a todas, como si actuaras igual con todas, como si realmente ninguna fuera realmente "especial" y única, como si alguna no fuera capaz de ser merecedora de tu tiempo y espacio, y claro, menos de tu afecto o amor. A excepción de quién algunas veces mencionaste y que lindamente, comparaste conmigo.



No le tengo miedo al amor ni a amar y menos a reconocerlo. Crecí y aprendí que quien huye del amor incondicional y genuino, todavía le falta mucho camino por recorrer. Negarse a algo tan natural por miedo oculto atrás de un "no me importa", herir con palabras y acciones, también con silencios, indica que hay mucho que perdonar. 


Yo sólo quería compartir mi alegría, pasión y amor por esta maravillosa aventura que se llama vida, contigo. Es evidente que tú, ni un par de horas quieres estar conmigo.

¿Recuerdas a una tonta que te amaba?  Esa que esperaba despierta a que avisaras que llegabas, sin importar la hora, que se desnudó y deslizó en letras para ti y por ti. Si, esa fui yo.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Búscame cuando...

Búscame cuando te apetezca, cuando notes que me echas de menos, cuando te mueras de ganas de tenerme, cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere, cuando quieras ver tu reflejo en una mirada enamorada, cuando extrañes las risas, las caricias, las conversaciones, los abrazos y las locuras. 

Búscame cuando quieras magia, cuando no veas mariposas, cuando necesites sentirte deseado, cuando quieras tomarte un café, cuando quieras leerte en azul, cuando desees alejarte de tu aburrida rutina. 



Búscame... cuando necesites alguien que te sorprenda, cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles, cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa y lo guapo que te ves cuando te enfadas, cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente, cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Jamás


Jamás seré la causante de tus desvelos, ni la que habite en tus sueños, ni la que te arranque los suspiros, ni en quién pienses sin pensarlo, ni la que te robe la sonrisa o te secuestre una risa. 

Tal vez no sea la niña de tus ojos ni te enamores de mi, pero el día que me vaya (fue por que me dejaste ir), extrañaras cada una de mis letras, mis mariposas. mi tinta azul y mis abrazos de luz.




miércoles, 18 de septiembre de 2013

Mujer completa

No me trates como una adolescente 

o como una muñeca.

Atiéndeme siempre como una princesa

y al cerrar la puerta,

trátame y mírame como lo que soy: 

una mujer completa, de pies a cabeza.





jueves, 12 de septiembre de 2013

Así empezó...

Seis cincuenta p.m. Llego antes. Soy un manojo de nervios incontrolable, me sudan las manos, las pongo sobre la mesa y se quedan marcadas, tiemblo.

Eres tú el que lo provoca, siento que exploto.

Creo que visto muy formal y "pinky lady". Blusa rosa de manga larga, pantalón de vestir negro y zapatillas de tacón de charol rosa a juego. Le doy vueltas al anillo de siete aros.

Me viene el recuerdo a la mente de cómo te conocí. Fue un error de dedo al mandar un mensaje de texto a un amigo. Traté de escribir el número de memoria y me equivoco en el número final. Mi sorpresa fue que respondieras el mensaje de un número desconocido. ¿Qué decía el sms? "¿Te espero para comer, cielo, o empiezo la sopa sin tí?".

Diez minutos después suena el móvil y escucho una voz desconocida diciendo "No puedo permitir que una dama coma sola".

Empezamos a platicar y una hora después, ya no eras un completo extraño. Te ofreciste a acompañarme a comer y llegar al lugar donde estaba. Te dije que no, de algún modo eras un desconocido todavía. Terminamos la llamada, noventa minutos después.

Cinco horas más tarde, recibí un mensaje tuyo deseándome feliz noche, lo respondí. Ahí empezó todo.

Al día siguiente a las ocho cuarenta y cinco de la mañana, recibí tu primer llamada, justo a la hora que llegaba a la oficina. Empezamos una peculiar relación telefónica/sms. Nos conocimos por voz y por letras. Contigo era todo en siete.

Me llamabas a las siete de la mañana para recordarme tomar la pastilla para la tiroides y de paso eras mi despertador, me llamabas siete veces al día, por siete minutos y enviabas siete mensajes de texto, siete días a la semana. Hubo una llamada de siete horas de tu teléfono celular al mío que empezó a media noche y terminó a las siete de la mañana, donde concebimos el concepto de eternidad, nuestra eternidad: siete minutos. Lo que tardábamos en fumar un cigarro. De ahí nació tu apodo, que usaría para referirme a ti a partir de ese momento, después de robarme el sueño.

Recuerdo que ese día me tomé la pastilla, me bañé y me fui a trabajar. Quince minutos después de llegar a la oficina, recibo un café y un desayuno ligero, enviados por ti, con una tarjeta que decía: Bandido. 

¿Cómo no sentirme atraída y conquistada por ti? 

Siete semanas después se dio el momento de conocernos físicamente. El día siete de la semana a las siete de la noche. 

No tenía ni la más mínima idea de cómo eras físicamente, sólo un dato revelaste de ti: eres alto, mides un metro con noventa y un centímetros. Sólo una cosa sabías de mi: tengo el cabello rizado.

Siete en punto. Llamas al celular para avisar que ya estás en el lugar de la cita, preguntas donde estoy sentada, al responder, escucho tu voz atrás de mi diciendo - Ya te vi.

Y ahí estás: alto, apiñonado, delgado, ojos oscuros, manos largas y delgadas, facciones finas y delicadas, jeans, camisa azul eléctrico y saco negro. Pareces modelo sacado de portada de revista. 

Me miras, me sonríes, me das un beso en la mejilla a modo de saludo, dices hola y te sientas. Pones la mano en la mesa, tiemblas, sudas, estás nervioso, lo notas.

Me preguntas: - ¿Hace mucho que me esperas?
Respondo: -Toda la vida. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Quisiera.



Quisiera estar contigo cuando digas mi nombre
en el justo instante en que la soledad
haga reaccionar a tu corazón
y con certeza se decida
a arriesgar todo por eso que sientes.

viernes, 6 de septiembre de 2013

¿En qué sueñas?

¿En qué sueñas, amor? ¿Qué inquieta tu sueño?

¿Acaso cazas dragones o te persigue un dinosaurio? ¿Estás en el planeta de helados y no te decides por algún sabor? ¿Estás en el mundo de números pidiéndole al dos que te enseñe cuanto suma si le agregas un tres? ¿Estás corriendo un auto de carreras y todos se emocionan al verte?

¿Estás viviendo en el libro que te leí antes de dormir y platicas con el señor Morris Lessmore y vuelas con sus fantásticos libros voladores?

¿Eres un príncipe rescatando a una princesa o un astronauta en la luna? ¿Eres el afamado pintor que decoró su puerta con una carita feliz y estás recibiendo un premio?

¿Acaso corres atrás de las mariposas que llamas mías, queriendo atraparlas para que siempre me acompañen?

Mi imaginación no llega hasta donde llega la tuya. Casi las tres de la mañana y estás en un mundo donde no puedo entrar, sólo espero que esté lleno de color, de magia, de musica, de hermosas sensaciones que son las que hacen que hables dormido y rías, que se queden en tu piel, para que cuando despiertes te regalen un día repleto de emociones por descubrir.

Polvo de hadas en tus pestañas, linda madrugada y maravilloso despertar, mi pequeño guerrero de luz.

No sé.

No sé si te encuentres leyendo esto, no sé si te aburriste con tan solo leer mi nombre.

Puedo imaginar cuantas caras debes estar haciendo, pero sólo quedará en mi imaginación.

No sé quién es más necio de los dos, si tú por no entender que daría todo por estar contigo o yo, por no entender que no planeas un futuro conmigo. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

¡Se te olvidó!

Tal vez no te percataste que atrás de mi sonrisa constante -casi permanente-, de mis risas (o carcajadas) por cualquier cosa simple y más aún cuando realmente tiene gracia la situación, de mis comentarios inoportunos pero atinados, mi forma musical de hablar o las "ternuradas" que destila mi voz cuando abro la boca, había algo más.

Tal vez no notaste que detrás de los detalles escarchados, buscados siempre a punto, a horas y a deshoras, con o sin motivo, o simplemente a mi lógica "sólo por que si", había algo más. 

Tal vez se te pasó de largo observar que detrás del cerebro que se pierde del mundo cuando se pone a leer y viaja hacia otras vidas que no son suyas, que procesa mil ideas de todo tipo por minuto, incluso las más absurdas, que tiene un cúmulo de datos inútiles que sirven para adornar anécdotas, había algo más.

Tal vez te pareció común saber que me desdoblo en letras y me deslizo en azul, que puedo plasmar mi sentimientos en tinta y que aún así, hay cosas que no están escritas, pero en lo escrito, estás en las líneas de mi prosa -sé que lo sabes- y con todo, no viste que detrás, había algo más.

Tal vez te acostumbraste tanto a la miel que derramo, que no tomaste en cuenta que detrás de esa forma tan particular que tengo de tratar al mundo que me rodea, amorosa y tiernamente, donde todo es inclusivo, donde la música me mueve, donde "mis" mariposas vuelan y revolotean, donde me involucro "casualmente" con las personas que se relacionan conmigo, aunque sea por breves momentos, había algo más.

Tal vez no percibiste que detrás de la mujer extrovertida, honesta, sincera, que no tiene miedo de expresar abiertamente sus sentimientos y mostrar una gama de emociones en la mirada, que vibra, suspira y se estremece, que decidió participar en tu juego un tanto cruel y del cual aún no entiendo las reglas, pero que servirá para reafirmar tu ego (¡qué patético y absurdo!), cuyo vehículo físico te puede parecer deseable, había algo más.

Se te olvidó que detrás de todo eso y mucho más que conoces, hay un ser humano que siente, que llueve, que se enoja, que grita, que le duelen las fibras del alma cuando no las tocan con cuidado, que aunque el mundo se le venga encima y parezca derrumbarse, le pondrá una sonrisa soleada al día nublado, que le gusta cuidar sentires, que se siente lastimado cuando ve que su amor es unilateral y no recibe la mínima correspondencia a cambio, que se desprende de partes del rompecabezas que forman su ser, para dejar una pieza en cada persona que conoce y recoger una pieza del suyo para ser yo, más grande. 

Se te olvidó ponerme atención, te encerraste en un frasco de egoísmo donde sólo tu importas, donde yo soy un adorno y un trofeo más a tu colección, donde estás en una zona de confort porque mi "melosidad" te cubre, porque mi paciencia es mucha, porque mi tolerancia es grande y mi amor por ti, infinito.

Pude perdonarte muchas cosas, tu falta de sensibilidad, de empatía, tu deshonestidad, tu miedo a abrirte conmigo, tu malicia premeditada, lo no cumplido, mis letras sin respuestas, tu arranque de victimismo, tu carácter cambiante y explosivo, el no darle el justo valor a la mujer que soy y hacerme sentir poco menos que ordinaria, el que con un par de palabras tiraras mi amor a la basura, importándote muy poco lo que yo sentí en ese momento,  podría perdonarte mucho más, hasta el hecho de que no me ames. 

Lo que en este momento no te perdono y es mi puerta de salida, es que por unos instantes viste mi momento de debilidad, me estaba quebrando delante de ti y que no tuvieras ni siquiera la intención, de abrazarme.