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miércoles, 9 de enero de 2019

Queridos Reyes Magos 2019

Queridos Reyes Magos:

Les pido esta noche para todos aquellos seres que lean esto:

Dinero suficiente y un poco más para que se liberen de esa angustia que ocasiona el no tenerlo.

Trabajo que les de esa grata sensación de sentirse útiles y productivos.

Luz en el camino a quienes sienten que no hay salida.

Humildad, para aquellos que los domina el ego y van por la vida lastimando gente.

Perdón, para esas almas que necesitan ese bálsamo para sentir menos carga en su andar.

Sueños por realizar a quienes sean capaces de poner su esfuerzo para materializarlos.

Salud, a quienes han visto mermadas sus defensas.

Valor, a quienes requieren de esa pizca para arriesgarse por lo que quieren.

Paz, a todos los seres de buena voluntad.

Amor y abundancia, a todos y cada uno de los maravillosos seres que forman parte de mi vida.

¡Que tu niño interno reciba todo lo que soñaste! ¡Te lo mereces!

Abrazos de luz.


miércoles, 21 de noviembre de 2018

Antojo de mi

En algún momento tendrás antojo de un beso robado, 
de que te miren como si fueras lo único que importa en el mundo, 
de que te amen sin necesidad sólo con amor amante, 
de sentirte dios en letras azules o simplemente, 
antojo de sentirte deseado.

Tendrás antojo de una plática interesante, 
que brinque de un tema a otro, 
de risa honesta, 
de palabras dulces a media conversación,
de tequieros por que sí, 
de una caricia furtiva, 
de comentarios sin sentido, 
de mi presencia.

Si, tendrás antojo de mí.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Te lo perdiste...

Hoy, al despertar, me miré al espejo y ahí estaba yo con el cabello rizado, revuelto como siempre, a cara lavada como alguna vez me viste a media noche o por la madrugada, recorrí con la yema de los dedos el contorno de mis labios y me pregunté si alguna vez notaste los lunares que tengo ahí, curiosamente colocados , que parece que los tengo tatuados porqué están naturalmente delineados. 

Por que yo, a ojos cerrados o abiertos, puedo describir los tuyos, al igual que tu nariz, tus cejas, el largo de tus pestañas, el color de tus ojos, el tamaño de tus manos, tu aroma, la textura de tu piel, la suavidad de tu cabello, la fuerza de tus brazos, el modo en que ladeas ligeramente la cabeza cuando algo no te gusta, acompañado de un breve movimiento de ojos; tu media sonrisa para confirmar algo, la sonrisa completa que te sale del alma si algo te gusta y a  medio labio si te enterneces. Puedo sentir en mis manos la diferencia de tu rostro con o sin barba, las arrugas verticales en tu frente, podría dar una descripción detallada de tu espalda y si fuera preciso, de toda tu anatomía hasta tu fecha de nacimiento y si dijera tu apodo; sabrías que éstas líneas son para ti, mientras tanto sólo lo supones. 

Miraba mis pestañas, a las que probablemente sólo les pusiste atención la ocasión que te sorprendí viéndolas y te dije: "sí son mías, naturales y por eso chocan con los anteojos y me los ensucian", fue la misma ocasión que te dije que no traía maquillaje, que las ojeras se me marcan en los párpados y se tiñen de café  y que esa leve sombra es parte de ellos y pensé que seguirán revoloteando felices y abriéndose como abanico, pero ya no por ti.

¿Sabes acaso de qué color son mis ojos? ¿Notaste alguna vez los cambios de dije de mariposas para ti? ¿Recuerdas el simple roce de mis manos y los distintos esmaltados por los que pasaron mis uñas? 

Me miré y me sonreí; mi torpeza habitual salió a relucir en la primera cita tirando algo y ¿porqué no? también en la segunda. Es parte de mi encanto. No pude evitar derramar una lágrima agridulce al recordar la última vez que te vi y el último beso recibido para después un silencio sin adiós o justificación.

No negaré que una parte de mi te extraña y sin falsa modestia, sé que me extrañas más.

Si, darling. Abajo de tu ego y estúpido orgullo, esperas letras para ti. Según tus palabras, nadie te había escrito antes. 

Cuando te bajes del ladrillo donde te subiste y te mareaste y me diste por segura, si tu soberbia de absurdos y prolongados silencios te deja ver, conociste la mejor versión de mi: la que te desea buenos días, la que te pone un apodo, te comparte canciones, te regala letras, te dedica tiempo, contesta un mensaje y se atreve a ser dulce y tierna aunque desvaríe.

La gente cercana a mi sabe que soy seca y breve, que prefiero una llamada o un café o un audio, también lo sabes. 

Hablé al aire, en voz alta, como si el aire pudiera llevar hasta ti mis palabras: deseo que te amen con la misma o más ternura dulce que yo, con más amor amante, que te regalen momentos, detalles, que se enamoren de ti con esa ilusión de adolescente que hace que se sientan cosquillas en la comisura de los labios y termine en sonrisa bobalicona, que te vean más guapo que ninguno y te hagan sentir profundamente deseado, que te seduzcan lentamente y te reprochen con cariño.

La vida se trata de querer y dejarse querer, de amar y dejarse amar.

Yo te amé. Tú a mi, no lo sé.

Te di tanto y faltó más. Tú, quedas debiendo. Soy un libro abierto. Tú, solamente dejaste leer tu contraportada. Tus traicioneras manos me contaron más.

Lo diferente, lo extraño, lo raro; se extraña más de lo común y aumenta la nostalgia cuando notas que estaba envuelto en amor.

Escucho el "bip" del Whatsapp, por la hora, es un mensaje de buenos días, sé que no eres tú y ahora ya no me importa. 

Voy a buscar el celular mientras suena en mi cabeza una canción de Vanesa Martin " te has perdido quién soy, lo que estaba dispuesta a entregarte te has perdido quien es la mujer que ahora tienes delante..."


viernes, 20 de julio de 2018

Segundo de fama

Cosas que me ponen a reflexionar cuando mi pensamiento viaja y se dispersa; dicho de otro modo: se fue temporalmente el sueño.

Creo que no soy popular porque no estoy "in", no estoy a la moda ni de moda.

No tengo fotos con ningún filtro ni cara de oso con sus orejas redondas ( o cualquier otro animalito) y la piel tersa con ojos enormes y llenos de brillo. Creo que me favorecería porque he notado que salen más delgadas/os y guapísimos todos. Disculparan mi ignorancia, pero tampoco sé de dónde sacan esas monadas.


Soy lo suficientemente mala para tomar fotos, como para darme el lujo de subir selfies a cada tanto. Y menos, enseñando piel.

No hablo de futbol, de política ni de religión. En general, de ningún deporte. Hay tantos temas de que hablar como para entrar en polémica y causar más disgustos de los que de por si ya hay. 

Podría haber hecho algún álbum con fotos de mis calcetines y su variedad. Hubiera sido extenso y tal vez, provocar algunas sonrisas. Entre más coloridos y con dibujos originales, más me gustan.

O tal vez algún álbum con fotos de mi cajón de libretas; esas que uso para escribir y después mandar a blog. La colección de marranitos en alcancia pudo ser una opción o incluso, los diseños que me hacen en las uñas, que serían muchos considerando que me hago manicure cada tres semanas. Y es probable que me volviera popular y quizá, hasta en tendencia. 

Pero no, no es mi línea ni mi forma de ser. Me desdoblo en letras y esa soy yo.

Se dice que si no está publicado en Facebook, no pasó. Entonces, todo lo vivido, no publicado, se queda en mi memoria y en mi piel.

He aquí, mi segundo de fama: un tweet en el canal 5.

lunes, 18 de junio de 2018

Buenos días, hermosa

Aún recuerdo cuando por las mañanas a muy temprana hora, recibía un mensaje tuyo deseando buenos días. Al principio, le agregabas la palabra "hermosa". Y he de confesar que abría los ojos y te leía y se dibujaba una sonrisa en mi rostro que duraba por horas. Siempre preferiré las palabras que las imágenes, viniendo de ti.

Llámame cursi o ridícula, como más te guste, pero tengo guardados un par de audios con tu voz, dónde decías palabras lindas y de repente, cuando me pregunto ¿qué fue lo que te hizo enamorarte de él?, los escucho, para poder justificarme.

Si, yo también lo hacía, con la intención de robarte una sonrisa. "Buenos días, solecito" o en su defecto "Buenos días..." seguido de un apodo seleccionado especialmente para ti.

¿Hace cuánto tiempo no recibes un mensaje matutino mío? Y mucho menos uno donde con toda la ternura de la que soy capaz, te deseo polvo de hadas en tus pestañas y te escribo "nite nite" seguido de un copo de nieve. ¿Recuerdas hace cuánto tiempo, no te llamaba por tu apodo, ni escrito ni en voz? Si lo hice de nuevo, es porque salió desde esa parte amante de mi ser.

Si, caíste justo en dónde dijiste que no lo harías: en lo ordinario. Tú, que decías ser diferente a todos, que presumías de ser original, que no romperías mi corazón y de hacerlo, pagarías la borrachera. Tú, el que dijo que jamás le habían escrito algo y no sabía cómo dar tinta y era muso primerizo. Tú, el que dijo que no iba a caer en la categoría de "puto", justo ahí estás.

Si, sabes bien a que me refiero cuando los llamo así. A todos esos que son lengua y cero acciones, que dejan las cosas al aire, que les falta iniciativa, arrojo, valor, que dan por hecho que ya tienen la conquista y dejan de esmerarse, que hacen planes cimentados en arena, que no hablan de frente para aclarar las cosas, por el contrario, dejan de hablar.

Entendí perfectamente, que cuando notaste que mi amor ya se dirigía hacia ti, dejé de ser prioridad y dejaste vacíos en la comunicación, que aún siguen.

Nunca te lo dije, lo sabrás ahora.

Todas las mañanas, al despertar, después de que te resulté "una más" y dejaste de escribir, miraba tu foto y decía al aire "Buenos días, bonito." Porque a pesar de todo, pensaba en ti al abrir los ojos.

Y ocurrió, sin siquiera imaginarlo, que al hacerlo hoy, vi tu foto y al no sentir reacción, escuché tu voz para tratar de recordar porqué te amaba y no pude.

Gracias, hermoso tú, por tus pretextos, tus ausencias, tus silencios prolongados, por dejarme "en visto" y no responder.

Gracias, por haber estado y por darme tinta, por darle vida a mi azul.

Mariposas en tu andar y amor en tu vida.

Aquí estuve para ti.
#abrazosdeluz

domingo, 15 de abril de 2018

Una respuesta

La vida te regala las respuestas que tanto pides cuando menos lo esperas y este fin de semana, no fue la excepción.

He de confesar que me encanta la sensación de ser abrazada con el alma, de esos abrazos que cuando te sueltan, aún te queda la sensación en el cuerpo.

De la familia que te regala el mundo en sus giros y que no necesita tener la misma sangre o apellido, siempre hay algo más fuerte que une.


Y en el momento que hay niños, se eleva la consciencia, se abre la mente y nos elevamos a su nivel.

Fue en ese momento, que volteo a mi derecha y veo a dos niños coloreando precioso. Una de ellas; además de colorear dibujaba sobre lo ya hecho y le cambiaba el sentido y CREABA. Agregaba colores, formas y de una niña hizo una conejita y fue haciendo cada vez más grande ese dibujo, hasta que no tuvo hoja, así que le dio la vuelta y calcó de nuevo el dibujo original que era una niña, y volvió a crear sobre eso, otra historia.

En ese momento, me vi a mi, de niña. Y recordé que mi primer texto grande lo escribí a los diez años y desde entonces me plasmo en letras, y que tuvieron que pasar muchos años para perder el miedo de que los demás me leyeran y pudieran ver una parte de mi en ellas. Más tiempo aún, para publicarlas y más todavía para darles voz. Y por extraño que parezca, no sentir el miedo decirle a alguien: te escribí algo, eres mi muso, mis letras son para ti.

Si, es mi talento. Yo, creo. Tengo tanta tinta en el tintero ansiosa por ser leída y por poder agitar las fibras del alma de algún hermoso lector o solamente poder acariciar un sentir. Historias que pueden hacer volar la imaginación y hacer soñar un poco.

Esa es la respuesta a mi pregunta: escribo porque hay alguien en algún lugar que me lee y puede identificar su sentir con el mío y darse cuenta de que finalmente, todos estamos hechos de la misma materia por dentro : el amor.

lunes, 29 de enero de 2018

Reciclar

Hace unos quince años que no traía el cabello tan corto: al hombro. (No es necesario hacer cuentas de mi edad, estoy a nada de llegar a los cuarenta y espero tener cerca a la gente que amo y que creo que me ama).

Me gusta traerlo largo, por la sensación que me produce al rozar la espalda, porque tengo una manía de años cuando lo acomodo sobre el hombro derecho, porque se me resbalan las penas cuando lo lavo, porque me siento distinta cuando lo alacio, porque enredo mis sueños en los rizos.

Era un despunte y fueron centímetros, seguramente mi mente volaba en algún cielo cuando ocurrió, que no me di cuenta hasta después. No me encantó la idea y de algún modo sentí algo que aún no defino, cuando sentí ese vacío sobre la espalda y solamente atiné a decir: finalmente es cabello, ya crecerá de nuevo.

Entonces, ocurrió. Abrí la caja de Pandora: el lugar dónde guardo mis libretas y agendas de años. Y leí. Leí al menos siete años de mi vida.

Fueron horas que transcurrieron en azul, con algunas risas, suspiros nostálgicos, momentos de reflexión y lágrimas. Si, lloví y en algunos instantes me volví tormenta.

La esencia no cambia, soy lo que soy y según mi propia tinta, soy eso que me han dicho tantas veces "demasiado linda", soy la que da oportunidades creyendo en lo falible del ser humano, la que no guarda rencores, la que perdona fácilmente, la que justifica a los demás cuando se portan descorteses conmigo, la que no pide explicaciones, la que se enamora con cada célula y ama con el alma.

Apareció de pronto, en grande, una frase que puse para recordar: SER RECICLABLE SIGNIFICA TENER VARIAS VIDAS.

Soy poco amiga de la rutina y siempre ando de un lado a otro, me he reinventado varias veces, he hecho cosas que jamás pensé que haría y he aprendido mucho en el trayecto.

Así pues, tomé lo leído y lo arrojé al cesto de basura. De la misma forma hice limpieza al armario, a los cajones, al celular y a muchos recuerdos.

Tal vez alguien lea algo y enamore a alguien más o mejor aún, se enamore de sí. Mis letras las lancé al viento y con ellas se fueron horas de inspiración, que cual polvo de hadas, espero hayan caído en algún ser que necesitara confort en su alma.

Estoy en proceso de reciclaje, reinventando-me de nuevo.

Si decides permanecer conmigo en este maravilloso viaje llamado vida, bienvenido seas. Si no, gracias por haber estado.

Evolucionar, soltar, arriesgar, empezar de nuevo, cambiar de planes, amar sin miedo, liberar la mente, dejarnos amar. Reinventarse, que la vida es una y hay mil formas de hacerla mejor.

Y tú ¿te quieres reciclar?