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viernes, 1 de septiembre de 2017

Diente de león



¿Dónde se encuentra un hombre delicioso, exquisito, entregado, loco enamorado?

He delineado e inventado alguien así con mis letras, hecho con recuerdos de amores pasados, pero uno completo; así a plenitud, no.

Tal vez y sólo tal vez, sino lo escribo y lanzo el deseo al viento y soplo, como a un diente de león; se materialice.


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martes, 15 de agosto de 2017

En llamas

Suspiro. 

Del gusto al amor hay una gran diferencia. Te gusto, puedo mover algunas hormonas en ti, pero nada más.

¿Me quieres? No creo. Eso se demuestra con acciones.


Yo, con tantos miedos decido abrirme y mis sentimientos de por medio. Te doy la oportunidad de poner azul en tu mundo y del otro lado de la balanza, la oportunidad de prenderle fuego al mío. No dudaste en encender el cerillo.

viernes, 11 de agosto de 2017

Puedo ser mala.

Porque también puedo ser mala, maldita y odiosa.

Podría decirte un par de verdades, a mi modo poco sutil y sin anestesia y con eso derribar tu imagen de galán, incluso ante mi. Que dicho sea de paso, ya no la tienes. Pudiste haber sido un dios entintado pero no conseguiste llegar al altar; te quedó grande el traje y juraba que te lo había hecho a medida. Lo cierto es que en mi mente, eras más grande y cuando te lo pusiste ¡oh, desilusión! Te faltó tamaño y tamaños para que se ajustara, de los zapatos ni hablar, en mi mente calzabas grande.

Podría enamorarte solamente para cumplir mi capricho de ti y considerarte un antojo cumplido. Sería lindo saborear la sangre de tu corazón roto y usar las arterias como popote.

Hacerte creer que eres lo mejor que me ha pasado y que tus besos son únicos y no comentarte que hay alguien que me besa mejor que tú, en todo ese tiempo que dejas pasar entre una "cita" y otra.

¿Y si fuera contigo de la forma en que eres conmigo, agregando la frialdad que por naturaleza tengo?

Imagíname perdida por ti; escribiendo una frase diaria contigo en mente y para ti, donde te amo como a nadie. Pude hacerlo, ser tu Schereposa, pero se me fueron las ganas.

Me encantaría adentrarme en tu ser y quedarme por tiempo infinito, ponerte una venda para que veas en mi lo que te conviene y lo que siempre has deseado.

Después cuando me harte de fingir para ti, saldrá mi instinto de Caperucita que busca siempre seducir al lobo mientras se humedece los labios al tiempo que se muerde los labios y tal vez me interese otro lobo.

Me encantaría sentarme a contemplar, con una taza de lágrimas tuyas entre las manos, como te rompes de a poco, como si fueras de cristal mientras el arrepentimiento y la culpa por haberme lastimado, por dejarme ir, por no valorar mi amor etéreo, causan estragos en ti.

Si, soy mala. En la que piensas  a cualquier momento, la que te impulsa a salir de tu zona de confort, la que te llena de detalles, la que no te llama por tu nombre, la empática, la "rara" poco común.

Si quieres dime "mala", porque en cualquier momento te vas al baúl de los recuerdos.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Nostalgia por ti.

Me desperté pensando en ti, con una sensación de nostalgia que duele, que inquieta y que traigo atorada en la garganta.

En un impulso pretendía escribirte un mensaje de buenos días, a mi estilo muy peculiar contigo. Me detuvo el ¿para qué? ¿Por qué? Porque lo siento, porque me nace, porque hoy te sentí en la mañana y desperté con tu voz en mi oído.

No existes, eres irreal y producto de una fantasía repetida tantas veces que te di vida, muchas veces, más perfecta de lo que cualquiera pudiera imaginar.

Suspiro. Si algo aprendí de ti y contigo,  es a ya no esperar, a no detener mi vida por alguien que no sabe que quiere, ni cuando, ni para que lo quiere.

Así pues, se van las mariposas con tu recuerdo.

lunes, 7 de agosto de 2017

Punto final.

No acostumbro releer-me. Lo que escribo en los momentos de inspiración, no se edita, es sentimiento puro fluyendo.

Una mariposa batió sus alas en algún lado y me hizo buscar en blog las letras escritas para ti.

Fue un suicidio enviarte los enlaces directos para que leyeras lo escrito contigo en mente.

No negaré el inmenso amor que sentí por ti y que tal vez tampoco entendiste. Sin embargo, lo explico en otro texto aún no publicado y que al hacerlo, me siento obligada a enviártelo.

En esa vuelta por mis letras, encontré dos menciones más para ti y de la misma manera que fueron escritas, fueron releídas: con lágrimas en los ojos.

Si aún no posas tu mirada en ese azul, puedo entender tu mutismo. Pero si ya lo hiciste y no solamente una vez, sino varias, para entender por completo todo lo que expresé para ti, duele.

Duele saber que en el fondo eres un cobarde, que no tiene el valor de cuestionar las cosas. Duele notar que de caballero no tienes más que la "c" de "cabrón", con tan poca educación para siquiera agradecer.

"Cobarde" por no dejarte querer, por anteponer tus miedos al sentirte amado y expuesto, por una serie de pretextos insulsos que terminaban en "estoy ocupado", "estoy trabajando", "no tengo tiempo". Eso es una mentira que disfraza la falta de ganas y de interés. Ya le habías robado horas a Cronos, pero no supiste que hacer con tanto amor.

"Cabrón", porque caíste en lo burdo y ordinario de no valorar y no valorarme, dando por hecho que estaría siempre para ti, en lugar de cuidar lo que tenías.

Es probable que tu ego se haya elevado a niveles insospechados al verte a través de mis ojos, poco importa si no tienes los cojones bien puestos para dar la cara, aunque sea, por educación.

Mi punto final será cuando leas las razones por las que te escribiste en mi historia. Después de eso... A ver quién te escribe como yo.


jueves, 3 de agosto de 2017

Costurera.

En un parpadeo entendí de pronto que alguien me dibujó el patrón, alguien más me regaló la tela, tú me regalaste el hilo y yo soy una excelente costurera.

Con un suspiro y un par de lágrimas caídas, descubrí que ya estoy cosiendo mis alas.

Te espero en mi cielo, cielo. 

En caso de que decidas alcanzarme.

lunes, 17 de julio de 2017

Vale la pena

"Vale la pena" Lo he escuchado tantas y tantas veces, como frase hecha, como frase de consuelo si le agregas la palabra "no". "Déjalo, no vale la pena". Se dice tan a la ligera, tan fácil.

Tal vez pienso o siento mucho, pero me he puesto a darle un poco más de sentido a esa frase y aplicarla a mi vida.

No solemos usar realmente la palabra 'pena' como pudor o timidez cuando la usamos en ese contexto, sino como tristeza, aflicción, dolor; enojo en algunas ocasiones.

El mundo en una de sus vueltas, decide cambiar de sentido y en ese descontrol, nos tambalea y entonces; ocurre. Ocurre esa situación que nos ocasiona tristeza, dolor, enojo: pena. Amamos a alguien profundamente (o creemos que así es) y ese alguien no nos ama de igual manera o no cumple con las expectativas que nos formamos (o que, como político en campaña, nos vendió) y llega la desilusión inmensa. Lloramos, seguimos llorando, dejamos que nos invada la tristeza y creemos que no volveremos a sonreír de nuevo, sentimos que la vida se nos va en un suspiro. Hay personas que caen en esa oscura trampa que es la depresión. Duele, a veces, incluso, hasta respirar. Empezamos con el lento calvario de no sentirnos merecedores de las cosas lindas que la vida tiene para ofrecernos. Duele y nos transformamos en agua y cual río, nos dejamos fluir. Duele y nos convertimos en roca y nos detenemos en el camino. 

Abandono, soledad; una mezcla de todo que nos trae recuerdos de la infancia, de la vida familiar, de situaciones vividas a lo largo del camino recorrido. 

Nos enojamos de tal forma que queremos romper todo lo que se cruza en nuestro camino; objetos, personas, vidas. Planeamos secretamente venganza en contra de las personas o situaciones que en nuestro sentir nos lastimaron. Inventamos historias que son dignas de novela de horror, donde de ser las víctimas, nos convertimos en victimarios. 

En cualquiera de los casos, envenenamos el templo sagrado y todo su contenido: el cuerpo, mente y espíritu. 

"No vale la pena", es tan común que usamos la frase para cosas que pueden parecer intrascendentes. Olvidar algo en algún lugar, perder, romper o que lo rompan, algún objeto material,  al cual no se le da mucho valor económico o sentimental o incluso, aunque lo tenga. Buscarlo o regresar a buscarlo,   pegarlo, componerlo o mandar a que lo compongan; pensamos en el gasto y esfuerzo y si creemos que sobrepasa nuestras posibilidades, llegamos a la conclusión de: "no vale la pena" y seguimos adelante sin mirar atrás muchas veces.

Creo entonces, que para utilizar esta frase con seres humanos, tenemos que recapitular lo que escribieron en las líneas de nuestro libro.

Si esa persona que compartió conmigo momentos en mi vida, me hizo crecer como ser humano, me ayudó a desarrollarme, al ver mis alas me regaló cielo, me enseñó y me dejó aprender cosas que no imaginé, colaboró en que mi mente se abriera, me impulsó a buscar nuevos horizontes, me hizo sacar la mejor versión de mi, me inspiró a cambiar hábitos o planes, me inyectó vida, me modificó el concepto de amor por amor no por necesidad, me regaló sonrisas y risas, me aceptó tal cual y en el proceso, aprendí a aceptarle y al mundo en general, compartió mi felicidad y triunfos, salud y enfermedad, derrotas y errores, perdonó y me enseñó a perdonar; vale la pena.

Si por el contrario, permití que en mi vida solamente trajera lágrimas, dolor, tristeza, frustraciones, apatía, depresión, fracasos y todo eso dejó cicatrices en el alma o físicas; no vale la pena. 

Si alguna persona o situación duele; inhala, exhala, aquieta tu mente, tu sentir y recapitula. ¿Realmente amerita tu sufrimiento? ¿Realmente vale la pena?

Si la respuesta es "no": perdona, libera y fluye. Si la respuesta es "si", intenta hasta donde sea posible sin perderte en el intento.

Si, porque para "valer la pena" tiene que valer antes la risa, la sonrisa, la felicidad, el tiempo, la dedicación, la entrega, las lágrimas, el crecimiento, el aprendizaje, la libertad de ser quien eres, el esfuerzo, la alegría, el amor, la vida.