martes, 25 de abril de 2017

Rato libre

Eso fue en parte, lo que hizo que me enamorará de ti; perdida, irremediable e inevitablemente: tomarte el rato libre, dentro de tu caótico horario, para mi.

Tus dulzones "buenos días" a muy temprana hora o a la hora de 'siempre', tus avisos para entrar o salir de junta, aunado al mensaje a mitad de una con la letra de 'esa' canción de "Juanga", que me robaba la sonrisa de tonta.

Tus "buenas noches" aderezadas con la palabra cariñosa. Tus audios babosos que me hacían reír, aún en medio de mi neurosis.

Que me avisaras que te ocupabas y al estar libre, salías con algo que me derretía cual escarcha al sol.

Detenía mi mundo por ti, rayo de sol.

Fiel a la costumbre, el último mensaje que te envié, lo leíste al instante y sé que apareció una sonrisa melancólica.

Gracias, porque aún estando demasiado ocupado, te tomabas el tiempo hasta para pelear conmigo, regañarme, desearme un lindo día, preguntar si ya había comido, decir que me extrañabas, que me querías o simplemente, " te adoro".

viernes, 21 de abril de 2017

Ventana

Me despierta el frío de la madrugada, en alguna extraña posición que hace que el dolor de espalda y costado izquierdo se intensifiquen, ya que Morfy llegó sin que lo sintiera.

Mi amor por la naturaleza y hablar con plantas y árboles, se opaca cuando salgo del hábitat de las hadas. Mi "aventura" en el parque le dio a un bicho, un suculento banquete con mi espalda, abdomen y costado.

Si fue araña, no siento poder arácnido (como dijo él) y sigo sin trepar paredes. Si fue hormiga, sigo del mismo tamaño.


Entonces, me levanto y me dirijo a la ventana, con toda la intención de cerrarla y recordé porque duermo con ella abierta: por si Edward Cullen venía a verme.

Si, claro, Edward Cullen representa al amor.

La dejé entre abierta, con el espacio suficiente, por si llega el amor y decide entrar.

Zapatillas

Cuando buscaba en el clóset, antes de salir, los zapatos que harían juego con la bolsa, mi mirada tropezó con ese par sin estrenar que se quedó esperando por ti.

Lo sabes, corazón: que son para lucir no para caminar, no soy tan hábil en flats, menos en trece centímetros.

A pesar de mis vanos intentos, llegó la llovizna a mis ojos. 

Ahí, el buen maquillaje salió a relucir; se mantuvo intacto. Mi "producción" previa, hipócritamente, decidió conservarse para disfrazar la nostalgia.

Cerré los ojos y te recordé sonriendo, al tiempo que sentía la calidez de tus manos.

No, no existes tan hermoso y etéreo como te bordo en letras. Mi inspiración te sublima y suspira.

Fue un arrebato el que hizo que me pusiera las zapatillas. Al sentirme más alta vi las cosas desde otra perspectiva.

Pensaba que tu recuerdo sería pisoteado suavemente y que la lluvia lo limpiaría. Ocurrió pero no en su totalidad.

Lindo día, corazón. Mariposas en tu andar.