Entradas populares

jueves, 21 de julio de 2016

Nueve de julio 2016

Querido puntito azul:
No ha vuelto el insomnio, sí la inspiración y a raudales. No hay hora donde mi mente no empiece a volar y tiene la necesidad de plasmarse. Cuando no puede liberarse en tinta, lo hace en voz; a través de audios que grabo mientras ando por el mundo y a veces me grabo mientras las palabras fluyen a través de mi voz y algunas de ellas al deslizarse, le hacen el amor a mis labios.
Tengo que confesarte que de unos meses a la fecha, hay días en los que no me reconozco y es en positivo.
Ocurrió al fin, me siento cómoda en mi propia piel. He aprendido tanto y ese aprendizaje lo tengo tatuado en mi piel y bordado en las fibras de mi alma.
Hoy, soy más yo. No tengo miedo de ser quien soy. Soy lo que grita mi esencia y no se calla; se desborda y anda por la vida repartiendo abrazos, besos y palabras amables con el mundo. Cargo un hilo y aguja invisibles para reparar corazones rotos, sentires rasgados, hilvanar sonrisas y tratar de remendar espíritus gastados.
Todo lo hago con amor, ese que me ebulle y se libera bailando, improvisando, cantando, con risas que terminan en carcajadas como un orgasmo prolongado.
Unas letras tuyas soltaron una mariposa, que espero haya llegado a tu encuentro. Por eso te escribo toda esta tintorragia.
En esa dioscidencia, aparecieron tus palabras y fueron leídas con una ligera llovizna de nostalgia. Tuvieron que pasar algunos años para que las entendiera. Hoy me doy permiso de sentir, de sentirme.
Hoy me amo, me divierto tanto conmigo y se nota, mi entorno lo percibe. El maravilloso mundo que me rodea vibra conmigo, en amor.

Ocho de julio 2016

Desde mi madrugada te escribo, puntito azul.
No es insomnio, es un vendaval de emociones dentro de mi que terminó formando un tornado que derribó una ciudad ya construida. Soy ilusa y pensé que había un búnker ya edificado, tal vez lo hubo, tal vez desde su origen me fallaron los cimientos.
De unos días para acá me ataca tu recuerdo y no he podido defenderme de eso, me "haces ruido". Tu nombre me habla.
La razón de escribirte es obvia: eres parte del remolino de emociones pasadas y de mis letras y tinta azul. 365 días fuiste mi inspiración para una frase diaria, un par de textos y mi reencuentro conmigo.
Mi nostalgia amarilla voló hacia ti, como mariposa del mismo color y la única palabra que brota de mi ser es: gracias.
Gracias por haber estado, por tu irreal existencia, por resucitar mis letras, por encender una vela en medio de la oscuridad, porque cuando me perdí me diste el mapa del camino amarillo y fui directo a Ciudad Esmeralda.
Si, choqué los talones de mis zapatos rojos y el cuento acabó.
Donde quiera que estés, " en mis sueños te colmo de bendiciones".



lunes, 27 de junio de 2016

Enamórate.

Déjame enamorarte, amor, con mis letras.
Deja que seduzcan tu alma y traspasen los hilos invisibles de los cuales está hecha. Quiero hacerle el amor a tus pupilas con ellas.
Escoge una palabra, la que más te guste y piérdete en ella.
Respira su aroma. Cierra los ojos, inhala. Huele a tierra mojada, a hierba recién cortada, a lluvia, a jamaica, a agua fresca, a madera, a tabaco, a molienda de café, a Anaïs Anaïs de Cacharel.
Siente su sabor, degústala, paladeala. Pronúnciala en voz baja, susúrrala y siente como vibra en tus labios. Sabe a bosque, a mar, a miel, a sal, a dolor, a secreto inconfesable, a las seis letras de mi nombre que dirás en silencio.
Acaríciala. Desliza las yemas de tus dedos sobre ella, de la misma forma  en la que silente me llenabas de caricias. Vibra, del mismo modo que hacías conmigo.
Bésala, posa tus labios sobre ella. Envenénala con tu saliva, recorre con tu lengua cada letra.
Siéntela. Deléitate con el efecto que provoca en ti, deja que encienda la pasión que surge desde el fondo de tus vísceras y en el intento, puede ser que evoques mi humedad.
Enamórate de la mujer que soy a través de ellas, de la que se desdobla en azul para plasmarse en tinta. De la que puede inmortalizarte escribiéndote y convertirte de un hombre a un dios encarnado.
Te regalo mariposas, tal vez puedan contagiarte de libertad y dejes tus miedos y ataduras a un lado y abras tus alas para volar en tiempo sin tiempo. Quizá puedan, con su color, pintar destellos de luz en esa parte oscura que se resiste a ser iluminada. Dales la oportunidad de que te impregnen un poco de su fragilidad, para que en tus momentos de vulnerabilidad puedas sentirte fuerte.
Enamórate, amor, de mis letras, es probable que no lo hagas de la mujer de carne y hueso que las escribe. Es tan grande tu miedo, como las ganas de hacerlo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Recordando.

Hoy me preguntaron si me había enamorado de ti. "Sí", fue mi respuesta inmediata. Que si te había amado. "Sí", fue lo que respondí sin pensar. Si creía que eras mi alma gemela. "Sí", otra respuesta innata.

Hablo desde la parte intangible, a través de mis letras desnudo mis sentimientos por medio de ellas.

El amor no tiene que ser siempre correspondido o recíproco para ser amor. Tiene que sentirse, vibrarse, vivirse para poder contarlo. 

Yo lo viví, ya lo puedo contar.

Me gustaría tener ese disfraz de ego de decir que nada me duele, que no lloro, que no sufro. Ese falso orgullo que hace negar las cosas. No lo tengo; soy yo desdoblándome en azul.

Me enamoré del ser que hay debajo de tantas máscaras de personalidad estudiadas, del que vibraba, sonreía, tenía brillo en la mirada, del que hablaba dulce, suave, sin esa modulación aprendida, con la suya, con cadencia.

Del que se quitaba el disfraz de Pinpon, sí, del muñeco de cartón y perdía por instantes la compostura y dejaba ver a alguien menos rígido y torturado, que incluso, era simpático y encantador. 

Me enamoré de tu mente, me hubiera encantado quedarme a vivir ahí durante muchas madrugadas y uno que otro insomnio, en algunos despertares y en tardes de lluvia. 

Me enamoré de tus manos, de lo que yo veía a través de ellas, de lo que sentía al tocarlas y mucho más, cuando me tocabas. 

No negaré que te amé o que aún lo hago.

Estoy convencida de que el alma gemela es aquella que te mueve y te remueve desde los cimientos, la que derriba tus murallas y puede entrar a lugres de tu alama donde no cualquiera tiene acceso. Pues bien, tú lo hiciste.

Entraste a mi ser como un tornado, moviendo todo a su paso. Lo que yo creía que estaba en orden y bien asegurado, completamente adherido fue lo primero que salió volando junto con un millar de mariposas amarillas.

Me despertaste del letargo, me regresaste la inspiración, tu presencia en mi vida hizo que rompiera los candados de algunos sentimientos ya clausurados y encerrados en un baúl en alguna parte del fondo de mi ser.

En el trayecto de mi amor desmesurado, cursi, incondicional y completo por ti, sucedieron cambios o evoluciones irreversibles.

En ese trayecto me encontré a mi: la mujer intensa, apasionada, sentimental, detallista, desinhibida y desfachatada que soy.

Corté los hilos invisibles auto impuestos que me impedían enamorarme hasta el tuétano, desde el estómago con cada poro y cada célula.

Ese miedo atroz de sentirme vulnerable y temblar y vibrar solo con la cercanía, lo perdí totalmente la ocasión que me vi reflejada en tus ojos.

No  puedo asegurar que seas el amor de mi vida, lo fuiste durante muchos días que se convirtieron en meses con distintos tipos de humedades: a veces provenían de arriba y otras tantas, subían.

Lo cierto es que eres el amor de mis letras.

Gracias por que en el desventurado camino por tratar de que me amaras y te enamoraras de éste girasol que solo pretendía romperte un poco los esquemas, mover a un lado tu egoísmo y afán de control, arrancarte suspiros y robarte el aliento, me conocí a fondo. 

Buscándote, me perdí.

Encontrándome, me amé. 

16/07/14







domingo, 9 de noviembre de 2014

¡Me encantan los hombres!

Definitivamente, me encantan los hombres. 

En concreto, los hombres inteligentes, Esos que no tienen telarañas mentales y no creen que por ser gentil estás coqueteando, esos que aceptan un elogio, piropo o halago sin pensar que estás loca por tener algo que ver con ellos. 

Me gustan los hombres honestos, de esos que cuando tienen a una mujer en la mira se dedican a conquistarla y no andan buscando a alguna más para "ver cual cae primero", me gusta que sean tenaces y que enfoquen su energía y atención -cual caballero medieval- en una sola dama.

Me encantan los hombres que tienen un profundo respeto por su cuerpo y están plenamente conscientes de que es su templo y que dentro de él habita su ser y su cerebro, razón por la cual, lo cuidan. No hablo de una vanidad desmedida, sino de un amor por ellos. Que  no malgastan semen por seguir el instinto animal brincando de cama en cama para demostrar una falsa virilidad y hombría, usando a la mujer como objeto. Si, así como ellos nos prefieren casi virginales, en mi caso, no se me antojan tan manoseados.

Me atraen de sobremanera los hombres que cuidan su arreglo personal; desde el corte de cabello hasta los zapatos boleados. Los tenis, sólo para hacer ejercicio. No me parece nada "cool" que los usen para todo. De esos que los ves y te quedas en estado contemplativo y cuando pasan volteas a verlos con una sonrisa de idiota. De esos que  huelen rico, que su aroma cautiva y pueden hacerte inventar una fantasía instantánea.

Me fascinan los hombres cultos que me emboban  y embeben con su plática, que me hacen viajar a través de sus palabras y aunado a inteligencia, es muy probable que lleguen a habitar en mi mente. 

Me  pueden enloquecer los hombres con sentido del humor, que se ríen de ellos y  tienen tanto ingenio que no necesitan burlarse los demás para hacerte reír. Que tienen mente rápida pueden hacer de una anécdota algo divertido y de un  simple momento algo inolvidable; que pasa el tiempo y lo recuerdas e inevitablemente  ríes. Que puedan interrumpir mi enojo con algún  comentario jocoso.

Me encantan los hombres que tienen su pasado superado y no tienen fantasmas que los aten a recuerdos que entorpezcan su presente llenándolo de pretextos para crear un futuro. Que hayan perdonado circunstancias vividas y que no se aferren al dolor, sino que fluyan con la vida y tengan el valor de ver todo con amor para que no sean negativos o tengan colgado el cartel de víctima indefensa deseando ser salvados y hablando mal de las parejas anteriores haciéndolas quedar como las villanas de la historia. De la grandeza de su ser hablará su boca.

Me gustan los hombres fieles que inspiran confianza, que viven por amor al detalle, que tienen iniciativa, que son amables al trato con el mundo que les rodea, que huelen a frescura y libertad. Que no tienen vicios que atrapen su alma y dañen su cuerpo. Que lloran, que no tienen miedo a expresar lo que sienten, que se entregan, que se enamoran. Que aman la música y el arte en todas sus manifestaciones, un punto extra si escriben, muchos más si es a mi.

Me pueden enamorar los hombres que aman  la vida, que aman el amor.

Si cumples con estos requisitos, te espero, para darte la bienvenida a mi vida. 







miércoles, 22 de octubre de 2014

Cada vez menos

Creía que nunca llegaría a conseguirlo. 

Ya he perdido la cuenta de los días que llevo sin verte. 

Cada vez me importas menos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Tu ausencia.



Será que se acerca noviembre o es sólo la sensación del frío. 

Será que me siento escarchada o mi nostalgia amarilla brota. 

Desde ayer tu nombre me grita al oído y no puedo fingir no escucharlo.

 Tu ausencia me sabe a inspiración, a suspiros, me huele a tinta azul, 

me suena  a letras escribiéndose y la siento como las caricias 

que mis manos aún guardan para ti.