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jueves, 5 de septiembre de 2013

¡Se te olvidó!

Tal vez no te percataste que atrás de mi sonrisa constante -casi permanente-, de mis risas (o carcajadas) por cualquier cosa simple y más aún cuando realmente tiene gracia la situación, de mis comentarios inoportunos pero atinados, mi forma musical de hablar o las "ternuradas" que destila mi voz cuando abro la boca, había algo más.

Tal vez no notaste que detrás de los detalles escarchados, buscados siempre a punto, a horas y a deshoras, con o sin motivo, o simplemente a mi lógica "sólo por que si", había algo más. 

Tal vez se te pasó de largo observar que detrás del cerebro que se pierde del mundo cuando se pone a leer y viaja hacia otras vidas que no son suyas, que procesa mil ideas de todo tipo por minuto, incluso las más absurdas, que tiene un cúmulo de datos inútiles que sirven para adornar anécdotas, había algo más.

Tal vez te pareció común saber que me desdoblo en letras y me deslizo en azul, que puedo plasmar mi sentimientos en tinta y que aún así, hay cosas que no están escritas, pero en lo escrito, estás en las líneas de mi prosa -sé que lo sabes- y con todo, no viste que detrás, había algo más.

Tal vez te acostumbraste tanto a la miel que derramo, que no tomaste en cuenta que detrás de esa forma tan particular que tengo de tratar al mundo que me rodea, amorosa y tiernamente, donde todo es inclusivo, donde la música me mueve, donde "mis" mariposas vuelan y revolotean, donde me involucro "casualmente" con las personas que se relacionan conmigo, aunque sea por breves momentos, había algo más.

Tal vez no percibiste que detrás de la mujer extrovertida, honesta, sincera, que no tiene miedo de expresar abiertamente sus sentimientos y mostrar una gama de emociones en la mirada, que vibra, suspira y se estremece, que decidió participar en tu juego un tanto cruel y del cual aún no entiendo las reglas, pero que servirá para reafirmar tu ego (¡qué patético y absurdo!), cuyo vehículo físico te puede parecer deseable, había algo más.

Se te olvidó que detrás de todo eso y mucho más que conoces, hay un ser humano que siente, que llueve, que se enoja, que grita, que le duelen las fibras del alma cuando no las tocan con cuidado, que aunque el mundo se le venga encima y parezca derrumbarse, le pondrá una sonrisa soleada al día nublado, que le gusta cuidar sentires, que se siente lastimado cuando ve que su amor es unilateral y no recibe la mínima correspondencia a cambio, que se desprende de partes del rompecabezas que forman su ser, para dejar una pieza en cada persona que conoce y recoger una pieza del suyo para ser yo, más grande. 

Se te olvidó ponerme atención, te encerraste en un frasco de egoísmo donde sólo tu importas, donde yo soy un adorno y un trofeo más a tu colección, donde estás en una zona de confort porque mi "melosidad" te cubre, porque mi paciencia es mucha, porque mi tolerancia es grande y mi amor por ti, infinito.

Pude perdonarte muchas cosas, tu falta de sensibilidad, de empatía, tu deshonestidad, tu miedo a abrirte conmigo, tu malicia premeditada, lo no cumplido, mis letras sin respuestas, tu arranque de victimismo, tu carácter cambiante y explosivo, el no darle el justo valor a la mujer que soy y hacerme sentir poco menos que ordinaria, el que con un par de palabras tiraras mi amor a la basura, importándote muy poco lo que yo sentí en ese momento,  podría perdonarte mucho más, hasta el hecho de que no me ames. 

Lo que en este momento no te perdono y es mi puerta de salida, es que por unos instantes viste mi momento de debilidad, me estaba quebrando delante de ti y que no tuvieras ni siquiera la intención, de abrazarme.