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lunes, 16 de julio de 2012

Llegué tarde.


Aún no entiendo para qué me querías en tu vida y tampoco por que salí.

Cuando me perdí en tu mirada, la primera de muchas veces, sólo ví ternura. 

Al correr del tiempo y entrar en tu ser, el panorama se tornó distinto. Cuando entré en tu alma ví ruinas de algunos fracasos, fantasmas y apariciones. Estatuas de sal de amores pasados que no notaste que un poco de agua se podían disolver.

Choqué con un corazón desilusionado, adolorido, profundamente lastimado, estaba roto y desangrado. Lo tomé en mis manos y traté de pegarlo con besos y caricias, lo abracé para darle calor con mi ternura y hacerlo latir con mi pasión, pero fue inútil.

Tuve que haber huído cuando ví la oscura cueva del miedo, cuando se encendió la luz de advertencia diciendo que retrocediera, pero no. Tomé valor y entré, ¡había miedo a tantas cosas! A hablar, a opinar, a soñar, al compromiso, a la soledad, a volar, a decir "no", a dejar la rutina, a entregarte a alguien, a ser tu mismo, a dejarte fluir, a crecer, a la vida que te llama a gritos, a amar todos los que te rodean, claro, si tienes miedo a amarte y a conocerte.

Debí haber escuchado la voz de tu miedo cuando dijo: "corre, está atado a mí y él no se quiere soltar".

Encontré laberintos, algunos llenos de resentimiento, de odio, de fastidio, frustraciones y sueños rotos, de lágrimas y tristeza, de amores inconclusos, había algunos llenos de soledad o ¿estaban vacíos?

El pasillo de la felicidad y alegría, era angosto y en un espacio selecto, decorado con fotos de pocas personas, donde yo no aparecía.

¿A cuanta gente le diste el poder de dañarte? ¿De cuantos eres codependiente? ¿Porqué te dejas manipular por seres que no valen la pena y entorpecen tu crecimiento? ¿Quién se robó tus ilusiones?  ¿Porqué no sepultas a los  muertos y entierras tu dolor con ellos para recibir la vida a manos llenas? 

Todo ésto me preguntaba al ir siguiendo el hilo que me sacaría de ahí. Traté de encontrarme en el camino hacia algún lado, de buscar mi sonrisa colgada en alguna fibra de tu ser, mis ideas locas o mi romanticismo incurable y no estaba, me descrubrí después en una caja de cosas inútiles, ahí estaba mi amor siendo pisoteado por tu orgullo para eliminarlo antes de que se convirtiera en recuerdo.

Y por fin, al término de mi recorrido, estaba un niño sentado en una piedra, solo, lleno de complejos, de limitaciones, de experiencias no vividas, de carencias, pero cómodamente sentado.

Me miró con toda la prepotencia que su cobardia le permitió y justo en ese momento, pude ver al hombre que eres ahora.

Si, ahora sé que llegué tarde a tus risas, a tu prisa, a tu música y tu canción, a tu lista de prioridades y a tu emoción, a tu vida y a tu amor.

Brinanbb