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sábado, 9 de marzo de 2013

Dios encarnado.


¿Para qué escribirte tanto si no te envuelvo en mis letras?

¿Para que pensarte a diario si no te enredo en mi piel?

¿De qué me sirve amarte en silencio y que sea un secreto a voces que al llegar a tu oído se perdió?

¿Por qué me inventé una religión donde mi único dios fuiste, eres y serás tú?

¿Cuándo te construí el templo donde me arrodillo para crear?

¿Cómo llegué a depender de tu recuerdo para escribir?

¿Tengo que soñarte para hacerte realidad o hacer de tu realidad un sueño?

¿Cómo pronunciar tu nombre si lo llevo puesto y no puedo escribirlo?

¿Qué decirte que no sepas?

Sabes bien que tu boca – que no he probado- es el eterno manantial de mis pecados.

Por ti me volví primavera y te refresqué en verano, te compartí mi nostálgico otoño y sin ti me congelo en invierno.

Quise llenar la vacuidad de tus espacios, pintar de colores tu sonrisa y quitar la tristeza de tus ojos.

Traté de borrar tu melancolía con risas constantes a constantes horas.

Te di mi cielo para que volaras y mis alas para despegar, te di mi playa para tu descanso y mi mar para nadar.

Naufragué en tu mirada y aún respiro el aroma de tu recuerdo y te recuerdan mis manos, que sin ti no son nada y sin ti se detienen.

¿De qué me sirve que lo sepas si no puedo hacerte vibrar?

03/06/00

¿Enamorada?


¿Enamorada? Si, yo creí que lo estaba.

Hoy en algún momento me sorprendí pensando en ti y descubrí que no recuerdo quien eres. No te recuerdo aunque lo intento o será que ya olvidé:

Tu color favorito.
El nombre de tus amigos/as.
Los integrantes de tu familia.
Dónde vives.
En qué trabajas.
¿Fumas?
Qué ropa te gusta.
Tus pasatiempos.
Qué música escuchas.
La película que puedes ver varias veces sin hartarte.
Tu segundo apellido.
Tu fecha de cumpleaños.
¿Tu eres el que tiene un pez?
El problema con tu ex.
¿Usas reloj?
Si me llamas de alguna forma en especial.
Tu loción.
Tus recuerdos de niño.
El color de tu tinta.
Tu ídolo de siempre.
La palabra que más usas.
¿Café o té?
Tu primer amor.
Tus creencias religiosas.
Si me amaste alguna vez.
Tus fobias.
Si sabes algo personal de mí.
Tus vicios y manías.
Si haces ejercicio.
¿Frío o calor?
Tu bebida favorita.
Si usas pijama.
Cómo son tus manos.
Tu canción favorita.
Si me desvelé contigo.
¿Sabes como me refiero a ti “de cariño”?

Entre tantas otras cosas más…

¿Enamorada? Si, yo creí que lo estaba.

P.d. ¿Alguna vez supiste cómo tomo el café?

Hoy no.


Hoy no te amo, pero no puedo dejar de pensar en ti.

Hoy no tengo ganas de escribirte y sin embargo lo hago.

Hoy no quiero saber que existes, ni recordar tu nombre, ni como apareciste en mi vida y menos imaginar como vas a salir de ella.

Hoy no quiero llorar por ti, por tu desamor que me enferma hasta el punto tal de convertirme en escarcha...de nuevo.

Hoy no quiero acordarme del hombre que con una sola palabra me llevaba al cielo...o directo al infierno.

Hoy no quiero imaginar tus manos, ni tu sonrisa, ni tu mirada.

Hoy no te necesito tanto como otras noches...mentira: te necesito más que antes.

Hoy no voy a soñarte, esa es la realidad, por que mi sueño se encela contigo...tanto que te bloquea y solo apareces cuando estoy a punto de decir: hoy no te amo.

Letras


Si, me inspiras mucho más de lo que te puedes imaginar. Incontables son las letras que he escrito para ti.

He desnudado mi alma y las delicadas fibras de mi ser, para entregarme a ti por completo en cuerpo, mente y tinta.

¿Cómo saber si te has leído en alguno de los renglones que he deslizado en un papel imaginándote, degustándote, deseándote, amándote...antes en silencio, ahora, en secreto a voces?

Tu demencia o desinterés, me agobia, me duele, me tortura, me crea expectativas, me ilusiona en la espera de tí. No sé cuando, ni la hora exacta, noche o día, madrugada o aurora, voz o silencio, frío o calor, que empecé a amarte con cada uno de mis sentidos.

Sí, eres mi muso. Existes, te creo y recreo, te dibujo y desdibujo, te invento y reinvento cada noche, delineo tu cuerpo, acaricio tu ser, me embriago con tu voz, susurro tu nombre y me sorprendo desdoblándo-me por ti, para que mi espíritu viaje hasta donde tu estás y rozar-te suavemente mientras duermes.

Búscate, encuéntrate e identifícate en algunas de las muchas letras con sus silencios, con sus puntos y mi tinta azul y pierde el miedo de amarme.

Te lo digo con el permiso de mi amor:

Aquí estoy para ti.

La última para ti.


Mira, negro, déjame te explico. Me enamoro una o dos o tres veces al día. Me enamoro por una hora, un día, una semana, un mes. En algunas ocasiones me dura un poco más el enamoramiento -son contados los casos- pero no llega a los dos años.

No tengo alguna preferencia. Me enamoro igual de un perfecto caballero que de un perfecto patán. De una elegancia al vestir que de unos jeans deslavados. De un cabello corto a una larga melena. De unas manos delicadas a unas toscas. De un poeta, rocker o trovador solitario. De un tímido o de un atrevido. De una voz, una mirada, una manera de fumar, de escribir, de unos labios, de una música: su música. Me enamoro lo que dura mi cigarro o la inspiración y el tiempo que tarde en plasmarme...da igual, a fin de cuentas termina doliendo lo mismo: una hora, un cigarro, un mes, depende de la intensidad del desengaño.

Por que ninguno de estos hombres se enamora de mi y tu, no eres la excepción.

No, negro, no te asustes, no pretendo que me ames ni hacerte reclamo alguno, es tan grande tu miedo como poca mi paciencia. Pude haberte amado un tiempo infinitamente eterno y hacerte volar, pero te dan miedo las alturas y ver que hay cuando despegas los pies del piso.

Si leíste bien, hablo en primera persona "yo amarte", que quede claro el punto, no "tu amarme".

Fue un deleite haber compartido contigo, negro. Pero dulcemente me despido, con el aroma a jardín recién regado y con la suavidad de una flor moviéndose al viento. Te dejo tus libertades llenas de ataduras y me llevo mi amor amando a destiempo, que seguramente alguien amará.  Así pues, te amé como idiota tres semanas, a la cuarta te caíste del nicho.
Me voy, negro, ya sabes donde encontrarme.

Aquí estuve para ti.

Me encantaría.


Si, créeme, me encantaría ser lo que siempre soñaste.

Me encantaría ser más alta o baja, más delgada o no, lacia, rubia, morena, trigueña, pelirroja, con luces, mechones o rayos, cabello más largo o corto si prefieres, tener ojos negros o verdes o azules o grises ¡Tu dime!

Me encantaría poder estar a tu disposición a la hora que quieras, a tu horario acomodado con el mío, sin hora de llegada o preocuparme por el celular. Me encantaría ser amiga de tus amigos y, por supuesto, mucho más de tus amigas. Me encantaría compartir contigo fiestas y reuniones y ¿Por que no? Brindar a tu ritmo.

Me encantaría "luchar" por ti cuando te sienta perdido y morirme de celos si una lagartona -o lagartija- te mira cuando estoy contigo. Me encantaría ser un poco sosa o zonza, débil, frágil, indefensa, que sintieras la necesidad de protegerme y cuidarme, de temblar en tus brazos, de ser un poco víctima y poderte decir entre sollozos que "me hicieron..., me duele...". Me encantaría que elevaras mi ego diciéndome de vez en cuando algún piropo (o en un cibercaso, un "me gusta" a una foto) o diría una de mis canciones favoritas "puedo hablar de ti con mis amigos".

Me encantaría saber que te robo suspiros, de vez en cuando el aliento y el sueño de tanto en tanto. Que extrañas mi presencia tanto como sientes mi ausencia. Me encantaría saberte mío, intenso, profundamente enamorado, entregado, completo. Me encantaría que estuvieras siempre cerca, que no te separaras de mi, que te doliera si me voy.
Me encantaría que te enamoraras de mis letras y mi tinta azul, a fin de cuentas son tuyas, de mi y que crearas un lenguaje para dos, aunque nadie lo entienda.

No, miento. Lo único cierto, es lo último.

Si, negro, jamás cambiaría mis rizos y el color peculiar de mi cabello, ni el color café con manchas de mis ojos, ni mi piel blanca -ok, desabridona- ni mis 1.61 cms., mi peso oscila según el humor de mi tiroides, pero aún así, no me cambio nada. Mi gran defecto para ti, como para muchos, corazón, es mi gran bendición. No soy dueña de todo mi tiempo, ni dispongo de el como quisiera por que tengo el privilegio de tener una vida en formación en mis manos, que todavía me necesita y que al decirme "mami, te amo" me nubla el mundo con las lágrimas que me roba.

Bombón, no tengo mucho interés en ser parte de tu círculo, óvalo o cuadrado social si ni siquiera haces el intento por integrarme, no soy víctima, ni me gustan los dramas ni la gente negativa.

Ay, cielo, mi cielo, parezco princesa, pero soy una curiosa Mafalda con tintes poéticos, que toma café, que fuma, que sube los pies a la silla, que no se complica tanto la vida, que se desdobla y desdibuja cuando escribe y se vuela y se enamora e idealiza y lo plasma. Amo la música, los libros, las guitarras, la luz de las velas, las tardes lluviosas, ser una nerd. Hay fugas en mis ojos de vez en siempre cuando algo me conmueve, me emociona, me mueve, me enoja. Soy simple, directa, honesta, no me hago telarañas mentales y me puedo reír como tonta por cualquier bobada. Soy cuenta cuentos, cuenta historias, cuenta chistes y me encantaría que contaras mis lunares, honey.

Sorry, darling. No soy de las que pelea por el amor o atención de alguien. Simplemente, me retiro del juego, ya que si no te intereso, no tiene caso que siga ahí. No, don´t worry. No sufro, todo va y viene y lo mejor está por venir. Nene, todo mi amor, mi ser, mi pasión y mi cordura son tuyas, siempre y cuando sean correspondidas. Si no, será como hasta ahora, únicamente del viento.

Si, corazón, el mejor piropo que me han dicho ha sido recurrente "eres inteligente". Ya no te aturdo más, vida, mi vida, ya la conoces. Lo único que me encantaría, es que con tu amor, amor, derritieras a la escarcha hasta evaporarla.

lunes, 20 de agosto de 2012

A quien corresponda.


Por medio de la presente me encantaría hacer de tu conocimiento algunas cosas que creo que debes saber.

Me dirijo a tí; free, amante, amiga cariñosa, amiga con derechos, amante de ocasión, "la de turno", ligue de una noche, wannabe y creo que a ninguna novia oficial.

Tranquila, nena, no existe motivo alguno para que te pongas celosa de mí o pienses cosas que no son, aunque te confieso que halagas mi ego cuando te tomas la molestia de tratar de rastrearme, averiguar quien soy o enviarme un mensaje privado.

La razón por la cual etiqueto en mis notas al fruto de tu pasión es por que compartimos un amor: el amor a las letras. Ellos me conceden el privilegio de leerlos y a mí me hacen el honor de leerme.

Debo admitir que me une una gran amistad y un amor que no tiene nada de romántico con el ser al que tu amas (o crees amar). Ya que me has leído sabrás mi concepto del amor, si no es así te lo comparto. El amor es un todo, es una total aceptación de la otra persona o cosa, es lo que nos hace crecer y aprender y evolucionar. Erróneamente muchos creen que es similar a un "te quiero" y creen que "te amo" implica un compromiso y les da miedo decirlo. No, el "te amo" es por que sabiendo quien y como eres te acepto y formas parte de mi vida. Amamos a la familia  amigos, pareja, hijos, mascotas y objetos.

Tal vez te puedan sonar familiares algunas de las características o detalles que menciono, pero te juro que es mera casualidad.

Me inspiro en un hombre para escribir (no en el tuyo), no siempre es el mismo, pero lo que plasmo es real. Deja te digo  que "mi amor" ni siquiera se interesa por leer lo que me inspira, le parece aburrido o es demasiado insensible, justo en este momento, ya no me importa. Algún día extrañará mis letras y lo firmo con tinta azul.

El hombre al que yo le escribo, "mi" hombre...en realidad no existe. O tal vez si, en algún tiempo-espacio que algún día "coincidirá" con el mío. Mientras llega lo invento y lo reinvento cada noche, línea por línea hasta que tal vez en un soplo de magia se desdoble de mi papel y se vuelva real.

Sin más por el momento....

Escarchadamente, Escarcha.