domingo, 11 de agosto de 2013

Inolvidable

Hace tiempo que no me acordaba de ti, ayer viniste a mi memoria por una conversación casual. Creo que te adorné de más y como suelo hacer, hasta cualidades que no tienes te inventé. 

No es falsa modestia, pero llegué a tus más de cuarenta a darle un soplo de energía, luz y color a tu existencia. A mover tu mundo y sacudirlo. A ser la sal y la pimienta de tu desabrida cotidianidad.

No negaré que te amé, pero con esa misma intensidad llegó la claridad mental para reaccionar y salir de tu vida. 

Lloré, si, pero no más que tú por mí, tesoro.

Si, fui lo mejor que te pasó en ese momento (y hasta ahora) y sé que no me olvidarás como algunos otros que aún me recuerdan. 

Las malas lenguas hablan, las buenas, me besan, Disculpa, sabes que me distraigo.

Dicen que regresaste a tu habitual tono gris y a tu rutina insípida, que el brillo que te di, se fue conmigo. Soy mi propia luz, sólo la comparto.

Sé que algo te dejé, además de detalles escarchados, letras y mi fantasma deambulando por tu casa. 

¿Qué? Recuerdos y lo que tu quieras, da igual ahora. 

¿Inolvidable? Si y lo sabes.