sábado, 8 de junio de 2013

Perdón

Perdóname, amor si ya no te escribo, si mi inspiración ya no viaja a tu encuentro, si mis vuelos nocturnos ya no son contigo, si la pasión en mis letras ya no es para ti, si ya no  te invento  y reinvento, si no te idealizo, si ya no te espero, si mi mente no piensa en ti el día entero, si mi cuerpo ya no te ansía, si mi piel ya no tiene sed de tu amor, si mis labios no piden que los hidrates, si ya no te ves rodeado de mariposas amarillas, si la escarcha se derrite por el miel de sus ojos, si mi tinta se desliza por su espalda, si mi ternura está con el, si sus palabras endulzan mi alma.

Perdóname, amor pero es inevitable. Te di todo de mi; mi tiempo, mi disposición, mis detalles, el brillo que destilaba mi ser, mi mirada enamorada, una sonrisa que emanaba felicidad, mis suspiros, mis madrugadas, mi amor incondicional a manos llenas, mi energía, mis oraciones diarias en las que siempre aparecías, mi cerebro, el cual devoraste, mi voluntad que se sometió a la tuya, mi cuerpo por si querías tomarlo.

Si te decía "mi vida", vida, es porque lo eras, mi corazón, también "mi amor", amor.

Perdóname, amor pero cuando me dijiste "mía", pensé que realmente lo sería, de inmediato y como acto reflejo, todas mis murallas se derrumbaron y me entrego a una espera larga, amarga y con cierta dosis de tortura cruel de tu parte y después de llorar lo indecible, amándote como te amo, decido alejarme de ti.

Perdóname, amor por las altas expectativas que me forme de ti. ¡Eras tan perfecto! Pero tu desinterés, tu no cumplir los compromisos, cotizar muy alto tus tiempos y espacios conmigo, de una manera grosera, ponerte una armadura de hojalata para que fuera al mercado negro a buscar un abrelatas y me quedara ahí.

La arrogancia con la que tu ego trató mis palabras escritas, ignorándolas por completo , tu convicción absoluta de que no me pierdes, tus recientes arranques de mal genio cuando llegaba yo con ilusión por ti, lograron finalmente su propósito: que me desencantara de mi hombre de fuego, de mi príncipe negro, del ser extraordinario con mente brillante que eres. 

Perdóname, amor si mi azul, hoy prefiere estar a su lado.