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lunes, 17 de junio de 2013

¡Qué difícil!

Es tan difícil escribir pensándote y tratar de recordarte que me veo obligada a hacerlo imaginándote.

El simple hecho de tratar de plasmarme para "hablarte" me tiene en un franco y confuso bloqueo mental. Eran tantas mis ganas de escribir y no pasaba de dos líneas, si lo pienso realmente, es difícil creer que alguna vez te amé, por que estoy segura que lo hice (¿o no?).

El 28 de mayo de hace dos años justo al abrir los ojos al despertar, me dí cuenta de que ni siquiera me reconocía, ya no era yo, ni siquiera quién te hubiera gustado que fuera. No sé en que momento me perdí y dejé de ser un día de fiesta para convertirme en un día gris. Al mirarme al espejo no encontré brillo en mi mirada y tampoco me reflejaba una sonrisa, así pues, viéndolo a distancia, todo fue un golpe de suerte.

No soy víctima, ni lo seré ahora. No hay culpables, solo responsables y a cada uno le corresponden unas cuantas páginas de este cuento corto que no tuvo -aparentemente- un final feliz.

Siempre odiaste mi forma tan simple y clara para ver la vida y justo eso, fue lo que me trajo al olvido como mejor amigo a menos de un mes de que acabara la historia. Sólo por que hay fotos y testigos, sé que existes, ahora eres como una pieza de un rompecabezas que no embona por que al empaquetarte se equivocaron de caja.

Mi final feliz empezó el 28 de mayo justo cuando te saqué de mi vida. Estoy segura que sabes que me quedé con lo mejor que hubo, un guerrero que es mi compañero de vida y que me alegra cada uno de los minutos de mi día y que es un ser en desarrollo hermoso, que claro, tu no lo sabes por que no te importa...a mi tampoco, que no te enteres.

A diferencia de ti  durante este periodo no ha entrado alguien a mi vida. No, niño, no te equivoques. No es por que te ame o te extrañe, no...sabes bien que no guardo fantasmas en mi maleta y que los demonios los exorcizo con mis letras. Es por respeto a mí y por la otra persona que merece a alguien sin ataduras.

Mi atadura contigo es un papel que no firmas, que a fin de cuentas, te urge más a ti, que a mi. No tengo prisa, no hay alguien que me ame y esté esperando mi libertad, a excepción de la vida misma que te está cobrando la factura.

Escribo hablando en voz alta y a  mí por que si fuera a ti  solo hay vacío. ¡Es increíble que después de haberte amado, ni tu recuerdo me sabe!





Martes, 31 de mayo de 2011