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jueves, 2 de mayo de 2013

Infiel

Te lo juro, ¡no te fui infiel!

Todo fue..."casual". Te cuento, mi vida.

Estábamos plácidamente sentadas en un bar, ella y yo, si..."ella",  conversando animadamente de amigos en común, tratar de mejorar al mundo, su galán, tonterías, ya sabes como me gusta hablar de cosas fantásticas como reencarnación, unicornios, hadas, de ti y tus planes conmigo, por ejemplo. 

Cuando sin sentir ya se habían acercado ellos. No, no eran unos desconocidos, son amigos míos. Se ofrecieron a acompañarnos el resto de la noche y la idea no parecía mala. He de admitir que para ese momento, las bebidas etílicas previamente consumidas ya me habían causado cierto mareo, también lo sabes, mi vida, no soy amiga del alcohol. 

Cobardemente te hago responsable de lo que ocurrió en el transcurso de la velada.

Quiero creer que lo que orilló a que su mano descansara suavemente sobre mi rodilla cruzada fue sentir las medias de red, que evidente atraían su mirada sobre mis piernas, que seguramente lo que veía era la falda. Nunca percibí que tuviera manos tan grandes... 

La música estaba muy fuerte y para conversar, se tuvo que acercar a mi, para que lo escuchara, claro está. Nunca noté lo dulce de su voz hasta que me habló al oído.

Había mucha gente y eso lo obligó a acercarse más a mi, razón por la cual es evidente que pasó un brazo por detrás de mi espalda y la mano subió un poco más de la rodilla. Nunca me había fijado lo grande que es y lo protegida que te puede hacer sentir.

Y así al calor de las copas y el color de la noche, entre pláticas, bromas y risas, decidió decirme que la blusa de hombros descubiertos resaltaba la belleza de mis lunares y que eran muy sugerentes los que dejaba ver el escote. Nunca pensé que fuera tan observador.

De pronto, sentí su incipiente barba subiendo lentamente por mi brazo recorriendo los lunares hasta llegar al cuello donde el lóbulo de la oreja le quedaba al alcance de su boca. Nunca pensé que fuera tan osado.

Cerca de la oreja está la mejilla, lo sabes ¿no? Su boca, se fue deslizando lentamente por ella, hasta llegar a mi boca. Supongo que la base de maquillaje ayudó al deslizamiento.

Cuando me besó y cerré los ojos pensaba en ti, en tus besos no dados, en tu posible sabor, en que fueran tus manos, tu respiración.

Había pasado acaso, una hora entre que te vi y el apareció. Yo todavía traía tu  efecto encima, tu mirada, tus palabras, tu roce y estúpida presunción. Me hervía la sangre y yo estaba a punto de ebullición.

Los primeros cinco besos pensaba en ti, para los demás, me dejé llevar. Nunca pensé que besara tan...

Te aclaro, mi vida, yo no lo toqué. Con el no tengo la confianza suficiente como con el que salí ayer. 

Todo lo que pasó ese día, pudo haber ocurrido contigo. Aunque sé, que nada de eso sucederá. Mis ansias acumuladas por ti, se desahogaron en su lengua, en su saliva, en su temblor. Me hubiera encantado que fuera tu voz la que dijera todo lo que en su voz oí. Yo no  supe que el era tan creyente hasta que lo escuché decir "oh, Dios", mientras  me besaba y abrazaba. 

De hecho, no te fui infiel, por que ahora recordé que tu y yo, no somos nada.