viernes, 3 de mayo de 2013

Mujer

Desde la mujer que soy te escribo.

Soy un inmenso mar de contradicciones, una caja de sorpresas, un día de fiesta, una mañana cálida de primavera y a veces fría como el más crudo invierno.

Soy dominante, controladora, desinhibida, deliciosamente atrevida, impulsiva, explosiva, directa, caprichosa, necia, decidida, de carácter fuerte y de armas tomar. 

Soy tierna, dulce, romántica, alegre, de risa fácil, de lágrima viva, simpática, ocurrente, tengo un sin fin de datos inútiles guardados en el disco duro de mi memoria, cuenta cuentos, cuenta historias y cuenta estrellas. 

Soy musical, canto todo el tiempo y le pongo melodía a los momentos de mi vida y  de la gente que la rodea. Bailo, sola o acompañada, la música mueve mi cuerpo sin mi consentimiento. 

Soy una sensación completa a flor de piel, intensa,  apasionada, entregada, fuego, vibro.

Soy discreta, silente, distante, inocua, secreta, incondicional, fiel, leal, confidente.

Amo la vida, la gente, las cosas, el mundo y todo lo que en el existe. Confío en todo y en todos. Amo por el simple hecho de amar, por estar viva y tener un vehículo físico donde mi alma habita y a través del cual la vida me fluye y me grita y me invita a disfrutarla a cada instante y es tan grande esa sensación que deseo compartirla con los seres que están conmigo.

Soy inspiración en tinta azul a deshoras, vuelos nocturnos y magia continua.

Soy distraída, despistada, desorientada, torpe, un manojo de nervios, desordenada, desvelada, bobalicona. 

Amante de los libros, las letras, el arte, la cultura, una buena plática, el café.  Me enamoro de una mente y si la admiro, la mía, le pertenece. Vivo por el amor al detalle. Por cuidar sentires. 

Sé que no soy la ideal de cualquier hombre, pero ahí radica exactamente lo que quiero, no a cualquier hombre.

Quiero un hombre que me ame absolutamente por lo que soy. Que sea lo suficientemente inteligente para entender que mi forma de expresarme con el mundo en forma cotidiana es simple y llena de dulzura, con coquetería natural. Que mi voz no pide permiso para llamar a los demás seres humanos: corazón, darling o alguna otra ternurada que de pronto sale de mi boca. 

Que tenga la fortaleza para sostenerme cuando me caigo, la bondad para abrazarme cuando lloro, la serenidad para soportar cuando me disperso, las alas para volar conmigo, la suavidad para aterrizarme cuando me elevo, el carácter para mantenerme a su lado, la conquista contínua como yo lo hago, para crear un universo para dos, donde los demás están invitados, la astucia para seducirme, la lealtad y fidelidad para que confíe en el, la pasión para hacerme suya, la caballerosidad para que yo siempre sea una dama, el amor amante para amarle incluso sus defectos. Que tenga seguridad en el, para saber que aunque no estemos juntos, "a pesar de mi abierta forma de ser", estando enamorada, soy suya de la cabeza a los pies. Que sea íntegro y con convicción en sus principios, pero también flexible para poder fluir. Que sea mis ganas de no estar con alguien más. Que despierte mis instintos y mis ansias de mujer.

Que disfrute la vida,  las cosas simples, que seduzca mi mente, que le guste el factor sorpresa. Que no le tenga miedo al amor ni a sentirse vulnerable por los efectos que estar enamorado causa. Que se lea en mis letras y provoque mi tinta para seguir plasmándome. 

Si, desde la mujer escarchada que soy, te escribo, de madrugada, en azul y a tu espera.