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jueves, 16 de mayo de 2013

Te acordarás.


No tienes que decírmelo, yo lo sé.
Sé que te acordarás de mi cuando veas las tardes nubladas y lluviosas y la lluvia te hablará de mi y te dirá con cada gota todo lo que yo alguna vez te dije, también cuando veas la escarcha y te des cuenta de su fragilidad y a la vez de su dureza.
 
Sé que me recordarás cuando alguien mencione a mi madre tierra o hermana humanidad, cuando veas un atrapa sueños, cuando un día cansado o con algún malestar físico necesites energía, de cerca o a distancia, sin importar la hora, cuando suene el teléfono a una hora no esperada y no sea yo o bien serán las 10 pm y el teléfono siga mudo, también te acordarás cuando veas unas manos cuidadas y delicadas o un anillo de 7 aros y cuando conozcas a alguien con modales casi perfectos y vocabulario impecable.
 
Y créeme sé que te acordarás de mi cuando Burguer King sea tu primer y último  recurso o cuando una malteada te sepa a nostalgia. ¿Y en el cine? Si alguien tolera tus gracias y permite que te recargues toda la película, y sabe de antemano que sus palomitas serán tuyas y el refresco ni lo probará, bueno...también me recordarás. Cuando pienses en las promesas no cumplidas, los regalos no dados y los detalles que se perdieron en la nada así como toda la palabrería que alguna vez dijiste y fue convincente, me recordarás.
 
Te acordarás también si necesitas una dosis de ternura, o cuando conozcas a alguien más cursi que un nabo que sea capaz de llenar tus sentidos de miel que no puedas despegarte después. Te acordarás cuando leas alguna frase célebre o un pensamiento profundo, te acordarás cuando alguien mencione la tinta azul y en ese momento recordarás que quedaste inmortalizado en mis letras y de ser hombre te elevaste a dios, cuando escuches mi nombre y alguien te diga “mi niño” o sencillamente cuando tu nombre cobre la mejor expresión en su voz. Te acordarás de mi si alguien te pide una camiseta gris, si se fascina con tus jeans y juega con tu reloj. Yo sé también que te acordarás de mi si escuchas a Filio, a José José o si ves a alguien que llora con la música, así, sin tapujos y viviendola al máximo o bien en un canta bar o un karaoke clandestino y si alguien canta, por el solo placer de hacerlo o lo hace pensando en ti, tu mente volará hacia mi.
 
Te acordarás de mi también cuando la soledad empiece a ser tu mejor compañía y cuando necesites un corazón para tu pecho, unas alas para volar y un cielo para expandirte. Te acordarás de mi cuando veas un poste y te sea intrascendente y al lado de ese poste hay un espejo y te veas sin mi. Te acordarás de mi, lo sé, cuando veas volar a los ángeles y jueguen bolos o uno de ellos te bese en la nariz, cuando las hadas te den vueltas en la cabeza y los duendes te visiten, y ¿por que no? Cuando descubras que el último unicornio no ha muerto.
 
Cuando tengas ganas de reir sin inhibiciones y necesites que alguien te arranque una sonrisa y risa fácil o quieras llorar y desahogarte y necesites quien te escuche y que por segundos te pare el mundo para que puedas descansar, ¿sabes? Sé que me recordarás. Cuando quieras quitarte las máscaras y ser tu, desde adentro, sin fingir lo que grita tu esencia, te acordarás de mi cuando busques esa isla para refugiarte. Te acordarás de mi el día que alguien pueda desnudar tu alma con solo mirarte y tocarte las manos y pueda entrar a esa parte etérea y vulnerable de ti, navegar en tus defectos y naufragar en tus cualidades.
 
Cuando alguien te robe un beso o te encienda con una mirada y te lleve al cielo o directo al infierno, te acordarás de mi. Si alguien respira de tu aliento y es capaz de beber de tu boca elixir o veneno y la desea tanto que  termina consiguiéndolo, me recordarás. Mientras que yo...alguna vez pensaré en ti cuando escuche tu nombre, amor.


Septiembre de 2002.