lunes, 25 de marzo de 2013

Sin título.

"¿Andarías conmigo?"   Me preguntaste de pronto, sin siquiera avisar.
"Si." Te contesté sin pensar.

Me pediste razones. Te las vuelvo a dar, ahora por escrito.

Te conozco desde hace algunos años y sé la maravillosa persona que eres, lo que no eres y lo que puedes llegar a ser.

En tantas cosas eres tan parecido a mi. Tienes la capacidad de hacer un comentario gracioso a la mitad de una conversación seria, eres irreverente, irrespetuoso, ingenioso, se te va la boca y eres impertinente. Reconoces tus errores y eres directo, no piensas en las  consecuencias de lo que dices.

Eres tierno, dulce, lindo, adorable, me inspiras en ocasiones unas ganas locas de abrazarte y comerte a besos y de "versarte" de vez en cuando. 

Me gusta tu lado poeta, de escritor urbano, tus aventuras insólitas y el amor que le tienes a tu profesión.

Es tan agradable poder ser yo, contigo. Tal cual, insolente, atrevida, necia, caprichosa, determinante y sin miedo decirte cuando sacas un as bajo la manga y me haces soltar una carcajada: cabrón.

Puedo hablar de todo contigo, sin tapujos ni límite de tiempo. Conozco tus amores y amoríos y tu conoces los míos, incluso a mi ya-parece-eterno muso.

Conoces mis ideas locas y disparatadas. Me has visto feliz, enojada, llorando y llorosa, así como patéticamente enamorada.

Si, podría considerar la posibilidad de endulzarnos mutuamente la vida, de reírnos por tonterías, de curar al mundo con curitas y remendar corazones rotos.

Sé que no pasará desapercibido, pero ya formas parte de mis letras y de mis imborrables eternos. 

Bienvenido.

21/03/13.