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jueves, 11 de abril de 2013

Recordando.


Buscando en el baúl de mis recuerdos apareciste en letras, en varias de las muchas que en su momento te escribí y que tal vez no recuerdes haberlas leído. Retrocedí en tiempo-espacio muchos años y por eso te escribo, por la imperiosa necesidad de hacerlo, por que creo que hubo o hay, aún situaciones que se quedaron flotando en el aire.

Encontré “Efecto Tequila” y de ahí viene toda una avalancha de instantes vividos.  ¡Me vinieron a la mente tantas cosas!

“A puro dolor”, cada que la escucho, donde sea, invariablemente me trasporta a ti y no por qué me duela, te confieso que me arranca una sonrisa. Y no nada más esa, varias más que seguro recuerdas tu también. Jura que si te mueres antes que yo, haré la gran fiesta con todo y banda y te junto a las 20 mujeres de negro.

Por alguna razón creo que tienes serias dudas de si te amé alguna vez, si, si lo hice y seguramente más de lo que pudiste imaginar. 

Al paso del tiempo llego a la conclusión de que padecimos del mismo mal que mucha gente a esa edad: inmadurez. 
Créeme que siempre valoré el tiempo que hacías para recorrer los 54 kilómetros de tu casa a la mía y aún así, la mayoría de las ocasiones ser puntual, por supuesto siempre más que yo.  Que anduvieras conmigo para todos lados y que estuvieras para mí siempre, a cualquier hora, dejando en ocasiones tus asuntos a un lado.  Tu si puedes cantar y decir “nadie a ti te conoce desplantes de niña, peleas, discusión y tu grande pasión”. (Acompaña esto con música, baile y un par de risas. Si quieres también con leche).

Sé el trabajo que te costó decir un “te quiero” para transformarlo en “te amo”, tal vez no lo decías o  escribías con frecuencia, pero los detalles dicen más que mil palabras.  Mismos que el tiempo se encargó de borrar, literal. No me mal interpretes, no fui yo, fueron las circunstancias. Sabías que coleccionaba ángeles y el porta velas se consumió con la vela cuando incidentalmente se quemó mi mini casa cuando estaba en la universidad, al menos el connato de incendio fue con hermosa música de fondo, obvio: el Pirulí.

La gargantilla y los aretes…los tomaron prestados el día que asaltaron la casa, esperemos que hayan hecho feliz a alguien más . La camiseta gris, a fuerza de lavadas terminó por deshacerse.  Incluso las botas con inmenso tacón con las cuales te viste en la penosa necesidad de cargarme por  qué ya no podía caminar, tuvieron su final.  Las fotos siguen intactas y apuesto a que no tienes una solo foto mía. 

He de confesarte que a la fecha recuerdo tus lociones favoritas y una de ellas sigue siendo mi máximo y durante cierto tiempo busqué ese aroma en alguien más o sencillamente la sugería,  con el tiempo se cambian las razones, hoy día “Santos” de Cartier me parece exquisita, por la fragancia en sí, no por recuerdos.

Cuando dije que “lloré sólo un día”, no fue por hacerte sentir mal, para ese momento había llorado tanto que ya no podía más.  Todo fue producto de lo que dije antes, inmadurez.  Espero que queden aclaradas muchas cosas, 10 años después. 

Sabes perfectamente bien que mi medio de expresión  más efectivo son las letras, las has leído tanto y siempre en azul, también eres uno de mis imborrables eternos.

La vida da muchas vueltas y el tiempo es el mejor amigo, un día decidieron juntarse los dos para que pudiéramos sentarnos con un café muchas lunas, estrellas, historias y un solo sol después.  Todo es cíclico y hay situaciones que se repiten y te tocó estar antes, durante y después del proceso de mi separación, ¿curioso no?  

Gracias infinitas por seguir siendo parte de mi vida y de mi historia.

No me estoy despidiendo de ti, de ninguna manera, todo esto, sólo quería que lo supieras.

Escarchadamente, aquí estoy para ti.